domingo, 14 de julio de 2013

Punto final

Era algo que indudablemente tenía que hacer. No sabía con exactitud si importaba el hecho de que lo hiciera hoy, mañana, o pasado. La verdad es que estaba todo listo: sus, fotos, sus recuerdo, sus palabras y consejos, y también probablemente mis ideas acerca de que era con exactitud lo que debía hacer. La situación se volvía cada vez más ridícula, me molestaba cada minuto que dedicaba a recordar ese pequeño lapso de mi vida.
En ocasiones analizaba cada paso dado y entendía que en el final nunca había sido yo misma, simplemente me limite a seguir el papel que me tocó, actuando exactamente como él deseaba. Le persona que yo conocía no fue la que vi aquel domingo, aquella última semana. Era simplemente el director de la pequeña historia, cada palabra que decía tenía intención de comunicarme cual era mi camino a seguir. Puedo decir, que en el momento en que lo entendí me sentí defraudada de mi persona, pero el había contado con mi astucia y funciono, después  comprendí que ya no tenía importancia alguna y que de haberlo notado antes no hubiera cambiado mi elección. De cierta forma, él deseaba que yo saliera lo más triunfante posible, lo cual a pesar de sus intentos era completamente imposible. Fue estúpido de todas formas, y me di cuenta de cuan poco me conocía.
Otra veces, mi interior quería revivir el principio, y eso era especialmente doloroso. Recordar la magia, lo perfecto que podría haber  resultado y lo lejos que ahora estaba de mi final feliz. Me parecía algo injusto, de por si tenía mi alrededor empapado de sus recuerdos, no quería estar en mi propia casa ya que era el primer lugar en que estuvimos juntos, era una puñalada día tras día. Y además de eso, mi subconsciente quería castigarme, no parecía una ecuación equilibrada.
Sin embargo no descartaba la idea de poner el punto final a la historia a mi manera. Parecía algo bastante sencillo de realizar cuando lo pensaba. Pero  a la hora de actuar sentía que quizás no era el momento, tal vez necesitaba alguna señal o indicio de que ya era hora, era bastante confuso ya que no tenía idea de que era exactamente lo que esperaba. Creo que ese plan tendrá que rondar un poco más por mi cabeza hasta que sienta que es el momento.

viernes, 12 de julio de 2013

El bien y el mal

Buscando un equilibrio entre el bien y el mal. Entre lo que hacemos correcto y  lo incorrecto. ¿Quién tiene derecho a juzgar eso? ¿Quién puede decir si nuestras decisiones son acertadas o equivocadas?
Antes de actuar de alguna forma, casi siempre buscamos consejos entre nuestras personas de confianza (sobre todo si son decisiones importantes) y he aquí que me encontré en un gran dilema. Según  nuestra forma de exponerlo siempre trataremos de convencer a nuestro oyente que es lo que nosotros consideramos mejor, para que felizmente nos diga lo que queremos escuchar. Y probablemente la mayoría caiga en el juego de palabras, si dedicamos el tiempo necesario para reflexionarlo y ordenar las ideas antes de hablar con motivo de persuadir a quién nos escuche.
Pero generalmente nos centramos en una parte del problema y su respectiva solución. ¿Qué pasa cuando alguien más... no más inteligente, sino alguien más observador y/o pensativo nos plantea el otro lado y logra que veamos que nuestra inicial solución es incorrecta desde ese punto de vista?
Ahora bien, tenemos un problema y una solución que por un lado es correcta, y por el otro no. Es razonable concluir que tendremos que buscar otra manera de salir de nuestro enigma. Pero ¿Qué ocurre si este es un ciclo infinito? ¿Qué camino deberíamos elegir? ¿El qué nos hace más feliz a nosotros? o ¿Es necesario también pensar en los demás?
Seguramente la mayoría respondería al unísono que lo más lógico sería elegir el de nuestra felicidad. Sin embargo (pensando en un problema en particular y personal) difiero en esa idea. ¿Será qué la mayoría tiene la razón? ¿Será qué esa persona que me hizo ver el otro angulo tiene razón? ¿El corazón nos dirá lo que es correcto? ¿O las normas y los valores de nuestra sociedad?
 ¿Dónde estará el punto medio que nos permita ser objetivos y determinar todas las posibles salidas? Tal vez  la realidad es que no existe tal hecho que pueda remediar la circunstancia, porque este es consecuencia de haber actuado de forma errónea posterior a todo este laberinto de preguntas y respuestas. Quizás sea un castigo divino, o simplemente parte de la vida.

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